Educación Inicial

La educación inicial: una ventana de oportunidades para la infancia y para el país

Tradicionalmente se ha concebido la educación para los niños y niñas pequeños como educación preescolar, la cual se relaciona con la preparación para la vida escolar y el ingreso a la educación básica. Hoy en día, existe consenso –en el mundo y en Colombia- en que la educación para los más pequeños va mas allá de la preparación para la escolaridad y debe proporcionar a niños y niñas experiencias significativas para su desarrollo presente. La educación inicial debe brindar a los niños ambientes de interacción social seguros, sanos y de calidad, en donde todo niño o niña pueda encontrar las mejores posibilidades para el desarrollo de su potencial y en los cuales se reconozca el juego y la formación de la confianza básica como ejes fundamentales del desarrollo infantil (1). El desarrollo infantil temprano es un proceso continuo, no secuencial, que conjuga diversas dimensiones como la salud, la nutrición, las interacciones sociales oportunas, pertinentes y de calidad (educación inicial) que permiten a las niñas y niños potenciar sus capaciades y desarrollar competencias para la vida. Es por lo tanto el desarrollo integral durante la primera infancia y está ligado a los Objetivos de Desarrollo del Milenio 1 y 2, ya que para avanzar en la erradicación de la pobreza extrema y la promoción de la educación primaria es necesario promover el bienestar y el desarrollo de los niños durante su primera infancia.

¿Qué es la educación inicial?

De acuerdo con la Política Pública Nacional de Primera Infancia (CONPES 109, Colombia por la Primera Infancia, Diciembre 2007), “la educación inicial busca proporcionar a niños y niñas experiencias significativas en su desarrollo presente y no solamente para su futuro inmediato. Así, lo propio de la educación inicial es el “cuidado y acompañamiento” del crecimiento y desarrollo de los niños y niñas mediante la creación de ambientes de socialización seguros y sanos… Así, se asume la educación inicial como un proceso continuo y permanente de interacciones y relaciones sociales de calidad, oportunas y pertinentes que posibilitan a los niños y las niñas potenciar sus capacidades y adquirir competencias para la vida, en función de un desarrollo pleno que propicie su constitución como sujetos de derechos. Esto implica realizar un cuidado y acompañamiento afectuoso e inteligente del crecimiento y desarrollo de los niños y las niñas, en ambientes de socialización sanos y seguros para que logren aprendizajes de calidad”.

 

 

¿Por qué es importante la educación inicial?

 

En los primeros años de vida, las experiencias y las interacciones con madres, padres, miembros de la familia y otros adultos influyen sobre la manera en que se desarrolla el cerebro del niño (2), y tienen consecuencias tan importantes como las de una nutrición adecuada, la buena salud y el agua potable. Y la manera en que el niño se desarrolla durante este período prepara el terreno para su desempeño escolar y la calidad de sus interacciones sociales futuras. Los cuidados cálidos y oportunos que responden a las necesidades de niñas y niños los preparan para afrontar de mejor manera el estrés en etapas posteriores de su vida. Pero la maleabilidad del cerebro durante esos años iniciales también significa que cuando los niños no reciben el cuidado que necesitan o cuando padecen inanición, malos tratos o descuido, puede peligrar el desarrollo de su cerebro. A menudo los padres, madres y cuidadores no poseen las capacidades ni los medios suficientes para prodigar cuidados oportunos y de calidad, por lo cual es obligación del Estado y la sociedad, facilitarles el apoyo necesario para lograrlo (capacitación, subsidios condicionados, centros de apoyo, jardines sociales, parques infantiles, etc).

 

Como se menciona en otros documentos de Unicef, los derechos de los niños son razones suficientes que justifican las inversiones en la primera infancia. La neurociencia proporciona otra justificación que es difícil refutar, ya que demuestran la influencia de los primeros tres años en el resto de la vida del niño. Además, también hay argumentos económicos relacionados con el aumento de la productividad a lo largo de toda la vida un mejor nivel de vida cuando el niño llega a la edad adulta y ahorros por parte de las familias y del Estado ya que se previenen futuras deficiencias en educación y problemas de salud e incapacidad. Además, hay razones sociales: al intervenir al principio de la vida se contribuye a reducir las disparidades sociales y económicas y las desigualdades de género que dividen a la sociedad y se contribuye a la inclusión de quienes tradicionalmente quedan excluidos. Asimismo, hay razones políticas, puesto que el lugar que ocupe un país en la economía mundial depende de la competencia de su pueblo y dicha competencia se establece muy temprano en la vida, antes de que el niño cumpla tres años.

El panorama de la educación inicial en Colombia

 

Hasta hace poco, la atención a la primera infancia en instituciones educativas en el país estuvo limitada principalmente a la educación preescolar, que tiene como propósito preparar al niño y a la niña para ingresar en el sistema educativo formal. La Ley General de Educación –ley 115 de 1994-define la educación preescolar como la “ofrecida al niño para su desarrollo en los aspectos biológico, cognoscitivo, psicomotriz, socio-afectivo y espiritual, a través de experiencias de socialización pedagógicas y recreativas” (3). En Diciembre del 2007 se aprobó el CONPES 109, la Política Nacional de Primera Infancia que plantea siete objetivos específicos, entre los que se destacan dos:

 

• Fortalecer y aumentar las coberturas de educación inicial en sus modalidades de atención integral en los entornos comunitario, familiar e institucional; garantizando su sostenibilidad financiera.

• Promover prácticas socioculturales y educativas, que potencien el desarrollo integral de los niños y niñas menores de 6 años.

 

Para alcanzar estos objetivos se enumeran diversas estrategias complementarias, entre las que se destacan:

 

• Fortalecer la implementación y ampliar la cobertura de las modalidades de atención integral en los entornos comunitario, familiar e institucional.

• Implementar la política de educación inicial en las modalidades de entorno familiar, comunitario e institucional establecidas por el MEN y el ICBF, favoreciendo la creación de ambientes tempranos de aprendizaje no escolarizados, que incluyan como elemento fundamental el juego, el arte, la literatura y demás lenguajes expresivos, el papel de la familia, el afecto y la promoción del buen trato.

• Garantizar a todos los niños y niñas de 5 y 6 años el acceso al grado de transición y facilitar su tránsito a la básica primaria y su permanencia en el sistema educativo.

• Fortalecer la capacidad institucional de las entidades territoriales a través del acompañamiento y la asistencia técnica en los procesos de participación, diseño y gestión local para la implementación de la política de educación inicial.

 

De acuerdo con datos oficiales, en el 2006, la cobertura bruta en preescolar -que corresponde a niños y niñas de 5 y 6 años que son atendidos por las instituciones educativas- asciende a 86% en el grado de transición (4). Por otra parte, un 44% de los niños menores de 5 años que reciben algún componente educativo, son atendidos por el ICFB en sus hogares comunitarios, (5), según datos de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del 2003.

La educación inicial como herramienta para frenar la transmisión de la pobreza

 

En 2006 se estimaba que el 45% de la población total del país percibía un ingreso por debajo de la línea de pobreza y la proporción de menores de 6 años en condiciones de pobreza alcanzó un 59% (6).

 

La pobreza durante la primera infancia pone en peligro los derechos de los niños a la supervivencia, el crecimiento y el desarrollo. La pobreza es una de las causas principales de las miles de muertes prevenibles y la razón por la cual los niños están desnutridos, no asisten a la escuela o son víctimas de negligencia o desprotección. Los lactantes pobres y desnutridos tienen mayores probabilidades de padecer infecciones de las vías respiratorias, diarreas, sarampión y otras enfermedades susceptibles de prevención y menos posibilidades de recibir atención de salud.

 

La pobreza no sólo tiene repercusiones sobre el derecho de un niño pequeño a la supervivencia; también sobre sus derechos al desarrollo psicológico, emocional y espiritual. El ciclo de la pobreza se repite a través de las generaciones; las niñas que nacen en la pobreza con mayor frecuencia abandonan los estudios y tienen embarazos tempranos. A nivel mundial, los hijos de mujeres que carecen de educación escolar tienen probabilidades dos veces superiores de morir antes de cumplir un año que los hijos de madres con educación escolar secundaria (incluso incompleta). (ver gráfica)

 

Además de la pobreza, hay otros factores que afectan de manera directa el desarrollo de los niños. De acuerdo con un artículo publicado en The Lancet (7), el desarrollo del cerebro se ve influenciado por la calidad del ambiente. Investigaciones realizadas con animales muestran que la desnutrición temprana, la deficiencia de hierro, las toxinas ambientales, el estrés y la falta de estimulación e interacción social pueden afectar la estructura y el funcionamiento del cerebro y puede tener efectos cognitivos y emocionales duraderos. De esa manera, el maltrato, el abuso, la violencia y situaciones extremas como el desplazamiento ponen en riesgo el desarrollo de los niños.

 

Según el Registro Único de Población Desplazada –RUPD- de Acción Social, a 30 de junio de 2008, se han registrado 2.577.402 personas desplazadas, de las cuales 171.656 (5.3%) corresponde a niños y niñas menores de seis años.

 

Afortunadamente, a pesar de la vulnerabilidad de los niños en las etapas tempranas, con frecuencia es posible que haya una recuperación significativa, si se toman las medidas necesarias. Las intervenciones oportunas e integrales dirigidas a proporcionar ambientes protectores y potenciar el desarrollo de los niños desde su nacimiento y las políticas y programas de educación inicial que buscan acompañarlos en su crecimiento y aprendizaje son una herramienta para prevenir la transmisión intergeneracional de la pobreza.

 

(1) Tomado parcialmente de la Política Pública Nacional de Primera Infancia (CONPES 109, Colombia por la Primera Infancia, Diciembre 2007).

(2) En este texto se utiliza la palabra niño para hacer referencia tanto a niño como a niña. Para facilitar la lectura, se evita el uso de la expresión “niño y niña”.

(3) República de Colombia, Ministerio de Educación Nacional. 1994.

(4) Oficina de Planeación, Ministerio de Educación Nacional. Datos preliminares

(5) En el ICBF, la atención a los niños y niñas menores de 6 años se da a través de distintas modalidades: hogares infantiles, lactantes y preescolares, materno infantil y hogares comunitarios de bienestar (tradicionales, empresariales, grupales, múltiples, y FAMI

(6) MERPD-DNP. Estadísticas Misión para el Diseño de una Estrategia para la Reducción de la Pobreza y la Desigualdad

(7) The Lancet 2007; 369: 60–70. Child development in developing countries 1 Developmental potential in the fi rst 5 years for children in developing countries. Sally Grantham-McGregor, et. al.